La guerra por el talento ha terminado, ¡viva la guerra por las competencias!

Salomé Furlan
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15 de septiembre de 2022

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9 minutos

Aspectos a tener en cuenta

  • La "guerra por el talento" está evolucionando hacia una "guerra por las competencias", en la que la anticipación y la GPEC se están convirtiendo en factores estratégicos para seguir siendo competitivos.

  • Ya no basta con contratar: hay que identificar, cartografiar y desarrollar las competencias de los empleados, incluidas las que son invisibles o atípicas.

  • Los reclutadores deben especializarse, hablar el idioma de la empresa y ofrecer una experiencia diferenciadora al candidato para atraer los perfiles que buscamos.

  • La digitalización es una palanca esencial: acelera la contratación, optimiza la incorporación y hace más fiable la gestión de los datos de RRHH.

  • Con Mercateam, las empresas disponen de una herramienta para cartografiar, supervisar y desarrollar sus competencias en tiempo real, y convertir esta complejidad en una ventaja competitiva.

La caza de talentos y habilidades siempre ha existido.

La guerra por el talento ha terminado, ¡viva la guerra por las competencias!

En 2026, 66 % de las empresas industriales tienen dificultades para contratar perfiles cualificados, según la UIMM. Soldadores, técnicos de mantenimiento, electromecánicos: sigue habiendo vacantes, los calendarios se estiran y la presión aumenta. Sin embargo, puede que el problema no esté donde pensamos. ¿Y si la verdadera batalla ya no fuera por el talento, sino por las competencias? competencias ?

Este artículo examina los mecanismos de la guerra por el talento, explica por qué la industria está en primera línea y muestra cómo algunos fabricantes están dando la vuelta a la situación centrándose en la gestión de las competencias en lugar de en la carrera por la contratación.

¿Qué es la guerra por el talento?

Los orígenes del concepto

La expresión «guerra por el talento» fue acuñada en 1997 por el consultor de McKinsey Steven Hankin. En un estudio histórico, describía una nueva realidad: las empresas ya no luchaban sólo por la cuota de mercado, sino por atraer a los profesionales más cualificados. Las conclusiones calaron hondo. Tres consultores de la empresa, Ed Michaels, Helen Handfield-Jones y Beth Axelrod, lo plasmaron en un libro que se ha convertido en una referencia.

Su tesis es muy clara. En una economía basada en el conocimiento, el capital humano se está convirtiendo en la principal ventaja competitiva. Las empresas que atraen y retienen a los mejores perfiles ganan ventaja. Las que no lo consiguen, se quedan fuera. Veinticinco años después, esta observación no ha hecho sino acentuarse.

Una realidad que se intensificará en 2025

Las cifras hablan por sí solas. Según la encuesta BMO de France Travail, 50,1 % de los proyectos de contratación se consideran difíciles en 2025. DARES lo confirma: 61 % de contrataciones ya eran un problema en 2023, con un pico de 83 % para puestos directivos. Korn Ferry calcula que en 2030 habrá una escasez mundial de 85,2 millones de empleados.

Varios factores alimentan esta tensión. La jubilación masiva de la generación del baby-boom está acelerando el escasez de mano de obra. Las expectativas de los candidatos han cambiado: la conciliación, el sentido del trabajo y una gestión atenta ya no son primas, sino requisitos indispensables. Por último, la globalización hace que las empresas francesas compitan con empleadores de todo el mundo por los mismos perfiles.

La caza de talentos siempre ha existido

La contratación, tal como la entendemos hoy, se remonta a la revolución industrial del siglo XVIII. Pero la necesidad de rodearse de las personas adecuadas es tan antigua como la propia humanidad. Formar un grupo, convencer a la gente, identificar quién puede hacer qué: estos reflejos han existido siempre.

Lo que ha cambiado es la magnitud del fenómeno. Con la proliferación de diferentes tipos de empresas (VSE, PYME, multinacionales, start-ups, empresarios autónomos), los candidatos ahora pueden elegir y decidir dónde quieren trabajar. Publicar un puesto de trabajo y esperar ya no es suficiente. El mercado ha dado un vuelco.

Los reclutadores se especializan, crean reservas de talento y trabajan con las escuelas. Las empresas compiten entre sí en creatividad: juegos de rol, coevaluaciones, gamificación del proceso. Como un niño perdido en los pasillos de una confitería, el candidato 2.0 está tan asombrado como desorientado por las ofertas. Pero pocos candidatos se dejan engañar. El proyecto propuesto sigue siendo el elemento central de la elección.

¿Por qué la industria está en primera línea?

Escasez de empleo en las fábricas

Aunque la guerra por el talento afecta a todos los sectores, la industria la vive con especial intensidad. No faltan puestos de trabajo escasos: soldadores, caldereros, electromecánicos, técnicos de mantenimiento e ingenieros de automatización. Todos ellos son perfiles para los que las solicitudes son escasas, o a veces inexistentes. Tanto en la región de Centre-Val de Loire como en la de Hauts-de-France, las fábricas funcionan con poco personal porque no encuentran los perfiles adecuados.

Cifras clave de la tensión industrial75 % de los puestos de TI están bajo presión. 60 % de la contratación de ingenieros se considera difícil. El tiempo medio necesario para contratar a un director industrial ha aumentado a 12 semanas, frente a las 9 semanas de 2020. En Hauts-de-France, más de 43 % de técnicos industriales se jubilarán de aquí a 2030.

A esto se añade el problema de la movilidad. La mitad de los candidatos rechazan ofertas situadas a más de 30 kilómetros de su domicilio. Para una planta situada en una zona rural o periurbana, la reserva de contratación se reduce automáticamente. La industria no anticipó suficientemente este cambio. Como resume Randstad: «La industria no ha formado a suficientes jóvenes en las últimas décadas, y hoy estamos pagando el precio».»

La paradoja de la Industria 4.0

La transformación digital de las fábricas está añadiendo otra capa de complejidad. La Industria 4.0 requiere ahora competencias híbridas, a caballo entre los conocimientos técnicos y el dominio de las herramientas digitales. Según las estimaciones, 50 % de los empleos industriales requerirán competencias en datos, programación o mantenimiento de sistemas automatizados.

El binomio tradicional «capataz-obrero» está dando paso al binomio «operario-técnico». Los perfiles buscados son más autónomos, más polivalentes y más conectados. Pero también son más raros, porque los formación luchan por seguir el ritmo de esta transformación.

De la guerra por el talento a la guerra por las competencias

¿Y si el problema fuera erróneo desde el principio? La búsqueda de «talento» parte de la base de que en algún lugar hay candidatos perfectos, ya hechos, a los que simplemente hay que encontrar antes que a la competencia. Esta visión tiene sus límites. 85 % de las profesiones de 2030 aún no existen, según un estudio de Dell y el Institute for the Future. Cómo se recluta gente para empleos que aún no tienen nombre?

Aquí es donde hay que cambiar el enfoque. Ya no se trata de buscar talentos, sino de identificar, evaluar y desarrollar competencias. El paso de un enfoque basado en el «talento» a un enfoque basado en las «competencias» lo cambia todo. Un talento es fijo, va unido a una persona. Una habilidad puede desarrollarse, transferirse y mapearse.

Este matiz tiene consecuencias muy prácticas. Buscar talento significa buscar la perla rara en el exterior, con la esperanza de que exista y esté disponible. Gestionar las competencias significa trabajar con lo que se tiene, desarrollar lo que falta y anticiparse a lo que se necesitará mañana. Para un fabricante que lleva meses enfrentándose a vacantes de empleo, el segundo enfoque abre puertas que el primero había cerrado.

Identifique las competencias que ya posee

Antes de mirar fuera, mire dentro. Un empleado que salta en paracaídas o se ofrece voluntario como bombero adquiere reflejos, resistencia al estrés y capacidad de decisión que puede trasladar a la planta. Estas aptitudes no figuran en ningún currículum. Sin embargo, representan activos totalmente desconocidos para la empresa, y activos estratégicos para el futuro.

El problema es que pocos empleados comunican internamente sus conocimientos por iniciativa propia. La empresa necesita establecer un proceso de descubrimiento y mapeo. Esta es toda la lógica de un matriz de versatilidad o un planificación del personal Saber exactamente qué competencias tienes, cuáles te faltan y cómo colmar las lagunas antes de que se vuelvan críticas.

La GPEC (gestión prospectiva de empleos y competencias) no es un ejercicio administrativo. Es una estrategia que debe debatirse y decidirse a nivel de dirección. ¿Por qué? Porque requiere una inversión a la altura de las ambiciones de la empresa, y porque la anticipación exige un conocimiento preciso de lo que se ha hecho en el pasado y una visibilidad de los recursos actuales.

En la industria, este mapeo adquiere una dimensión operativa inmediata. Cuando un soldador certificado se jubila, no es sólo un puesto de trabajo que hay que cubrir. Es una habilidad, un saber hacer específico y, a veces, una certificación NADCAP o ISO lo que se pierde. Sin una cartografía, la empresa sólo descubre el alcance de la pérdida cuando la persona ya se ha ido. Con un análisis de las carencias de competencias Si se lleva a cabo en una fase temprana, puede formar a un sucesor antes de que sea demasiado tarde.

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¿Cómo podemos ganar esta batalla sobre el terreno?

Construir una marca de empleador auténtica

Safran lo ha entendido: el grupo ha creado un cuerpo de 200 embajadores entre sus empleados para dar a conocer la realidad del trabajo en una fábrica. «Los candidatos quieren conocer la empresa desde dentro. El PowerPoint y el papel satinado ya no sirven. El mensaje es claro: la autenticidad prevalece sobre la comunicación.

Para un fabricante, la marca empleador se construye sobre el terreno. Guarderías de empresa, servicios de conserjería, participación en los beneficios, teletrabajo cuando el trabajo lo permite: todas estas son palancas que funcionan. Pero la más poderosa es el proyecto. Dar sentido al trabajo, ofrecer retos técnicos estimulantes, promoción de los operadores de primera línea en lugar de considerarlos intercambiables.

Formación en lugar de contratación a toda costa

Ante la escasez, la formación continua se está convirtiendo en una palanca estratégica. Muchos fabricantes están creando sus propias academias o colaborando con centros de formación locales. La idea es desarrollar las competencias internamente en lugar de buscarlas desesperadamente fuera.

Este enfoque tiene una doble ventaja. Responde a la necesidad de competencias y, al mismo tiempo, refuerza la fidelidad. Un operario que actualiza sus competencias, que obtiene nuevas acreditaciones, que ve evolucionar su trayectoria profesional, tiene menos motivos para marcharse. El tiempo de formación puede dividirse por cuatro gracias a la automatización de los itinerarios de formación y al seguimiento digital.

Algunos sectores lo han entendido. En la industria aeroespacial, donde los requisitos de trazabilidad y cualificación son primordiales, las empresas están invirtiendo masivamente en formación en el puesto de trabajo (AFEST). En la industria alimentaria, las limitaciones estacionales obligan a los equipos a ser polivalentes muy rápidamente. En las industrias cosmética y farmacéutica, las normas de calidad obligan a documentar y validar todo aumento de las competencias. En todos los casos, la lógica es la misma: la formación interna cuesta menos que la contratación externa, y el resultado es más duradero.

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Gestionar las competencias con las herramientas adecuadas

La tecnología apoyará, simplificará, acelerará y registrará los procesos de gestión de competencias. Pero no reclutará por usted. La tecnología nunca será una varita mágica.

Pero lo que sí hace es transformar los métodos tradicionales de gestión (archivos Excel, tablas en papel, memorias de los jefes de equipo) en una gestión estructurada y predictiva. Disponer de las herramientas tecnológicas adecuadas permite a las empresas más avanzadas concentrarse en la estrategia, la innovación y la anticipación. Esto es lo que constataron Adrien Laurentin y Kevin Rouvière cuando visitaron decenas de fábricas francesas en 2019: los métodos tradicionales ya no respondían a la necesidad de agilidad de la industria moderna.

En Mercateam, más de 300 centros industriales ya han estructurado su gestión de competencias. El resultado: hasta un día a la semana ahorrado en planificación y auditorías de calidad y conformidad más sencillas, en particular NADCAP.

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¿Cómo pueden las empresas anticiparse a estas necesidades?

Mediante la creación de una GPEC (Gestion Prévisionnelle des Emplois et des Compétences): identificar, evaluar, desarrollar y planificar las competencias necesarias a corto, medio y largo plazo.

¿Qué papel desempeña la digitalización en la contratación y la gestión de competencias?

Le permite :
- Mapear las competencias internas.
- Acelere el proceso de contratación y hágalo más fiable.
- Mejorar la incorporación y el seguimiento de los empleados.
- Ofrecer una visión predictiva a partir de los datos de RRHH.

¿Cómo puede ayudar Mercateam en esta "guerra de competencias"?

Mercateam digitaliza el seguimiento de los conocimientos técnicos, facilita la anticipación de las necesidades de competencias y apoya el desarrollo de las competencias de los equipos para garantizar que los fabricantes sigan siendo competitivos.

¿Qué es la guerra por el talento?

La guerra por el talento se refiere a la competencia entre empresas para atraer, contratar y retener a los profesionales más cualificados. La expresión fue popularizada en 1997 por McKinsey. Refleja una sencilla realidad: en un mercado laboral tenso, los candidatos cualificados tienen donde elegir, y las empresas deben redoblar sus esfuerzos para atraerlos y retenerlos.

¿Por qué la industria se ve más afectada por la escasez de talento?

La industria combina varios factores agravantes. Las jubilaciones masivas están vaciando a los talleres de sus conocimientos técnicos. Los puestos de trabajo están cambiando con la Industria 4.0, lo que requiere competencias híbridas (técnicas y digitales) que aún son escasas. Los problemas de movilidad geográfica están reduciendo la bolsa de contratación para las fábricas de las zonas rurales. Y queda por reconstruir la imagen de la industria entre las generaciones más jóvenes.

¿Cómo retener el talento en un entorno industrial?

Destacan tres palancas. En primer lugar, el desarrollo de competencias: ofrecer cursos de formación y nuevas cualificaciones demuestra a los operarios que tienen futuro en la empresa. En segundo lugar, la valorización: reconocer la experiencia de los operarios de primera línea, no sólo la de los directivos. Por último, las herramientas: sustituir los métodos manuales (Excel, papel) por herramientas de gestión de las competencias que hagan más fluido el trabajo diario y más visibles las perspectivas.

¿Cuál es la diferencia entre una guerra de talentos y una escasez de personal cualificado?

La guerra por el talento describe la competencia entre empleadores para atraer los mismos perfiles. La escasez de cualificaciones se refiere a una carencia estructural: los perfiles buscados simplemente no existen en número suficiente en el mercado. En la industria, ambos fenómenos se combinan. No sólo las empresas compiten por los pocos candidatos disponibles, sino que la propia reserva se reduce como consecuencia de las jubilaciones, la falta de formación y la rápida evolución de las profesiones. Por eso, cada vez más fabricantes pasan de una estrategia de contratación a otra de desarrollo interno de las competencias múltiples.

Por Salomé Furlan
Gestor de contenidos en Mercateam

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