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11 de abril de 2022

Industria 4.0: ¿Cómo garantizar la competitividad de las fábricas inteligentes en Francia?

¿Qué sabe de la Industria 4.0? Este término se utiliza para describir la cuarta gran revolución industrial, caracterizada por los nuevos métodos de producción utilizados en las fábricas. De hecho, para optimizar sus líneas de producción, estas "fábricas del futuro" se apoyan en la inteligencia artificial, la robótica, el Internet de las cosas, la impresión 3D y la computación en la nube. Todas estas tecnologías evolucionan a la velocidad de la luz y deben ser dominadas por cualquier empresa que quiera ser competitiva.

A pesar de sus sectores tecnológicos de vanguardia, Francia sufre actualmente la desindustrialización iniciada hace 40 años.

UN FUERTE RETO DE REINDUSTRIALIZACIÓN PARA LAS FÁBRICAS INTELIGENTES

Si bien el desfase de la balanza comercial francesa ha ido aumentando desde principios de la década de 2000, parece que la crisis de Covid, y más recientemente la guerra de Ucrania, han despertado de repente la conciencia de la necesidad de reindustrialización. Las cifras hablan por sí solas: la producción de bienes representaba el 23% del PIB francés en la década de 1980. Hoy en día, sólo representa el 13,5%, según France Industrie.

Sectores franceses a la vanguardia de la tecnología 4.0

Algunos sectores de alta tecnología contribuyen a la reputación internacional de Francia. Entre ellas se encuentran, por supuesto, la industria de artículos de lujo (de la que Francia es líder mundial), la industria del automóvil (2ª de Europa), la industria aeroespacial (2ª exportadora del mundo) y la industria farmacéutica. A nivel europeo, Francia es incluso el país que más inversores extranjeros atrae.

Sin embargo, si nos desprendemos de estos buenos alumnos de la industria francesa, debemos admitir que la producción de bienes en el territorio no ha dejado de caer desde hace 40 años. Las empresas privadas han recurrido a una competitividad basada en los costes y no en el valor producido.

Aunque esta estrategia ha permitido a Francia avanzar hacia una economía de servicios, los últimos acontecimientos ponen de manifiesto la necesidad de que el Estado disponga de recursos propios.

La pandemia y la guerra en Ucrania subrayan la necesidad crucial de reindustrializar el país

La crisis de Covid pone de manifiesto una cuestión obvia: un país que depende de otros es, por naturaleza, un país frágil. Más recientemente, la guerra de Ucrania ha agravado el problema: mientras que Rusia suministra casi el 18% del gas mundial, la subida de los precios de la energía está penalizando a las empresas francesas, especialmente en los sectores aeronáutico y agroalimentario.

Estos desafortunados acontecimientos han dado el pistoletazo de salida a una nueva era, y esto es especialmente cierto en este periodo de campaña presidencial. "Debemos reindustrializar el país". Este es el lema de todos nuestros candidatos.

El problema es que la reindustrialización no se producirá de la noche a la mañana. Y, sobre todo, no hay que olvidar uno de los factores clave del éxito: hacer más atractivos los empleos industriales.

HACER DE LA FORMACIÓN DE LOS EMPLEADOS UNA PRIORIDAD ABSOLUTA PARA AFRONTAR LOS RETOS DE LA INDUSTRIA 4.0

La creciente complejidad de las tecnologías industriales va acompañada de unas exigencias cada vez mayores en cuanto al nivel de cualificación de los empleados. A pesar del número de vacantes en el sector industrial, las empresas tienen dificultades para contratar.

Escasez de competencias en el territorio

Ya no es un secreto: en Francia, la falta de competencias es flagrante. Según el Banco de Francia, casi el 40% de los empresarios tienen dificultades para contratar personal.

¿La razón? La falta de interés por la formación técnica en favor de las profesiones de servicios. Según Éric Trappier, director general de Dassault Aviation,[el sistema educativo tiene mucho que ver con esto]: "El sistema educativo nacional debe darse cuenta de que tiene el deber de orientar a las personas hacia los campos que más las necesitan.

Escasez de personal cualificado en las fábricas francesas
Escasez de competencias en la industria

Pero eso no es todo. Esta escasez de competencias también está muy relacionada con el hecho de que la industria se basa en tecnologías cada vez más avanzadas, por lo que requiere conocimientos científicos y matemáticos avanzados.

Por ejemplo, las competencias más solicitadas son la inteligencia artificial, el desarrollo de software y la nube digital. Las competencias más tradicionales de la industria manufacturera (mecanizado, montaje, gestión de la calidad, ingeniería de procesos, etc.) también sufren una escasez de candidatos.

Por ello, urge replantear por completo el sistema de formación. Hasta ahora, la transmisión de conocimientos se ha centrado en el saber hacer tradicional, en detrimento de las competencias relacionadas con las herramientas digitales.

¿Cómo se puede garantizar la competitividad de las fábricas en este contexto?

La gestión de las competencias en respuesta a los retos de competitividad de la Industria 4.0

El mantenimiento de la competitividad de las fábricas 4.0 depende sobre todo de los empleados que trabajan en ellas. Por eso es esencial hacer más atractivos los empleos industriales, en particular reevaluando los salarios y permitiendo a los operarios una formación continua.

A nivel interno, la GPEC (gestión prospectiva del empleo y las competencias) desempeña un papel esencial. ¿Qué está en juego? Para que cada empresa pueda trazar un mapa preciso de sus competencias, con el fin deanticipar las necesidades de formación y contratación. De hecho, la evolución de las tecnologías utilizadas en las fábricas implica que los empleados deben ser versátiles, especialmente cuando se enfrentan a máquinas cada vez más sofisticadas.

Sin embargo, muchos actores del sector tienen dificultades para gestionar eficazmente las diferentes competencias de sus equipos. En la práctica, la gestión de las competencias se suele hacer a través de hojas de cálculo de Excel que son difíciles de actualizar. Además, se calcula que el 80% de los operadores no tienen ordenadores a su disposición. No es de extrañar que el aumento de la productividad sea un auténtico quebradero de cabeza para los directivos: la forma de gestionar los equipos es la misma desde los años 90.

Por ello, la necesidad de digitalización es cada vez más acuciante para responder a las exigencias de la industria del futuro. Por un lado, las fábricas tienen interés en formar a sus empleados en las nuevas herramientas tecnológicas. Por otro lado, necesitan dotarse desoluciones modernas para ganar en productividad. Sea como sea, el secreto de la competitividad de las fábricas del futuro reside en una palabra: personas.

En resumen

En la era de la fábrica 4.0, la reconquista industrial de Francia es necesaria para garantizar la soberanía del país. La reindustrialización no se producirá de la noche a la mañana y requiere un trabajo real para hacer más atractivos los empleos industriales. La educación nacional tiene un papel importante a la hora de destacar los cursos de formación que conducen a estos puestos de trabajo. Las empresas tienen un papel igualmente importante en este proceso de reindustrialización. Les corresponde aplicar estrategias para atraer y retener el talento. Esto requiere, en particular, un aumento de los salarios, una mejor gestión de las competencias internas y una formación continua que garantice la empleabilidad de los operadores.

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